
Siempre hemos creído que la “Democracia” es la mejor forma de gobierno. El término proviene originariamente de los vocablos griegos
demos que se puede traducir por pueblo y
cracia (kratos) que significa poder o gobierno. Pero con el paso de los siglos se ha ido intoxicando y bajo el mismo término se engloban diferentes tipos de gobierno, bastante alejados de su primigenia concepción.
Lo que nosotros conocemos como democracia es una pantomima, un falseamiento de la realidad, los antiguos griegos, salvando la gran diferencia socio-cultural y cronológica, ejercieron una democracia real hasta que el afán de poder del hombre corrompió el sistema, el cual tras varios milenios ha quedado completamente vacío de significado “democrático”.
En la red encontramos buenos nombres para definir nuestro actual sistema de gobierno y el que más nos gusta es el de “Partitocracia”: el gobierno de los Partidos Políticos, no del pueblo, el cual es considerado como una masa amorfa y diluida a la que manipular.
Son los Partidos los verdaderos poseedores de la soberanía nacional, toman sus decisiones en función de lo más beneficioso para ellos, sobre todo para no perder votos y mantenerse en sus sillones.
¿Cuándo fue la última vez que tomaron una decisión que beneficiase a los ciudadanos y perdieran ellos parte de su poder? Nunca, al contrario, siempre han legislado para beneficio de los Partidos Políticos a los que deben fidelidad, con unas amplias redes clientelares a las que mantener, que se perpetúan en el tiempo, igual que el caciquismo del siglo XX pero mejor maquillado tras una fachada de orden, justicia y legalidad.
Sin embargo, nosotros, los ciudadanos, somos la base sobre la que se sustenta el país, somos más pero estamos desorganizados, somos lo que quieren que seamos, ese concepto de “pueblo”, masa amorfa, inconsistente, pero…. ¡YA ESTÁ BIEN!, ya estamos cansados de que nos engañen y manipulen, debemos organizarnos para derrocar a esa “Aristocracia” de nuevo cuño en la que se ha convertido nuestra clase política. En serio pensáis que quieren que se produzcan cambios para que mejoren las cosas, si nunca han vivido mejor, si tienen mas vacaciones que los escolares y apenas trabajan en sus escaños, vistas lo desiertas que están Las Cortes por las mañanas.
Pero qué sistema de gobierno es el que puede cambiar esto,….¿el Comunismo?, ¿la Dictadura?.....quedan pocas opciones.
Nosotros proponemos lo que he bautizado como CIVICRACIA: la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo. (Parte de la definición de “democracia” sacada de la wikipedia). Esto es lo que debería ser la democracia y no es. Por eso vemos la necesidad de acuñar un nuevo término que refleje un cambio ya que el anterior término ha perdido totalmente su significado.
Este término proviene del sustantivo latino civis que significa ciudadano/a y de la antes mencionada cracia que es poder o gobierno. Es decir, el gobierno de los ciudadanos, no de sus representantes elegidos “democráticamente”.
Que me perdonen los lingüistas por los errores que podamos haber cometido.
Es necesario tener representantes del Estado pero, no lo es legislar ni decidir sobre el dinero de los contribuyentes. Tenemos derecho a compartir con nuestros representantes la dirección del gobierno, estableciendo mecanismos directos de control sobre los mismos.
Debemos aprovechar las nuevas tecnologías que internet nos ofrece para establecer esos cauces de comunicación, legislación y control de los poderes del Estado, porque el motivo de que en la antigua democracia ateniense se eligieran a representantes era que no todos los hombres libres podían asistir constantemente a la Asamblea de ciudadanos (Régimen Isonómico de Clístenes) y al Consejo de 500 buleutas (representantes) por lo que debido a razones de mayor agilidad y eficacia decidieron funcionar en plenario permanente con una Pritanía (50 buleutas) la décima parte del año, aparte de las magistraturas principales.
Ahí reside el meollo de la cuestión, se delegaron poderes en un número reducido de personas para optimizar el sistema, el cual desde ese momento estuvo bajo la amenaza de la subjetividad de los seres humanos, ávidos de poder si no tienen mecanismos eficaces de control.
Es decir, que la Asamblea de ciudadanos transfirió su soberanía a unos pocos,….. pues ahora ha llegado el momento de que vuelva de nuevo a manos ciudadanas, con los medios informáticos de hoy en día, el ciudadano puedo opinar sobre legislación, puede presentar una propuesta a la Asamblea y ella decidirá soberanamente, nuestros representantes realizarán aquello que la Asamblea decida porque su razón de ser es servir al resto de ciudadanos, su opinión es reconocida pero como la de cualquier otro ciudadano, no es la anarquía, aquí hay unas reglas de convivencia para asegurar el orden y la justicia en la comunidad.
Se puede conseguir, a través de votaciones electrónicas en la red, una conciencia global de lo que desea nuestra sociedad. Pero a los políticos no les interesa porque supondría una pérdida de poder que no están dispuestos a tolerar. Este sistema supondría la desaparición de su modo de vida y de su razón de ser.
Volveríamos a ser verdaderamente libres y no depender de unos pocos elegidos, los cuales hace ya mucho tiempo que viven fuera de nuestra comunidad y por tanto con otros intereses que nada tienen que ver con los demandados por la sociedad a la que deben servir.